Conciertos entre viñedos, un escenario propio, un espacio Blum, una ruta gastronómica por Barbastro y miles de personas disfrutando del Somontano. Así ha sido la participación de Bodega LAUS en la XVII edición de PolifoniK Sound.
Hay festivales que se recuerdan por sus conciertos. Otros, por el ambiente que consiguen crear. Y después está PolifoniK Sound, un evento que, edición tras edición, convierte Barbastro en un punto de encuentro donde la música, la gastronomía y el vino forman parte de una misma experiencia. Como patrocinador principal desde 2022, Bodega LAUS ha vuelto a acompañar al festival con una programación que ha ido mucho más allá del recinto de conciertos, llevando el espíritu de PolifoniK a la bodega, a las calles de Barbastro y a algunos de los rincones más emblemáticos de la ciudad.
La fiesta comenzó entre viñedos
La XVII edición arrancó el 3 de julio con una de las citas más especiales del festival: la tradicional fiesta de bienvenida en Bodega LAUS. Más de 500 personas disfrutaron de un atardecer entre viñedos con el concierto de Los Flamingos y la posterior sesión de DJ, en una velada que volvió a demostrar por qué este evento se ha convertido en una de las señas de identidad de PolifoniK Sound. Brindar con una copa de LAUS mientras cae el sol sobre el Somontano es ya una forma diferente de inaugurar el festival.




El Escenario LAUS volvió a ser uno de los grandes protagonistas
Durante las dos jornadas del festival en el Recinto Ferial, el Escenario LAUS acogió una programación que combinó talento emergente y nuevas propuestas musicales. Por él pasaron artistas como Volavent, Eighty Eight Miles, Modelo, Ultraligera, Los Invaders y Mujeres, además de diferentes sesiones de DJ que mantuvieron el ambiente hasta el cierre del festival.
Una programación que refleja una de las señas de identidad de PolifoniK Sound: apostar por bandas consolidadas y nuevos talentos en un formato cercano, cómodo y pensado para disfrutar de la música sin aglomeraciones.
Otra de las propuestas de esta edición fue el espacio Blum by LAUS, ubicado junto al escenario principal. Un lugar pensado para hacer una pausa entre conciertos, compartir una copa de Blum by LAUS y seguir disfrutando del festival con el carácter fresco, desenfadado y luminoso que define a este frizzante. Porque algunos momentos del verano simplemente piden buena música y una copa bien fría.
PolifoniK by LAUS llevó el festival a toda la ciudad
La gran novedad de este año fue la puesta en marcha de PolifoniK by LAUS, la primera ruta gastronómica oficial del festival. Durante los días del evento, diez establecimientos hosteleros de Barbastro ofrecieron una tapa acompañada de una copa de vino LAUS por un precio único de cinco euros, invitando tanto a los asistentes como a los vecinos a descubrir la ciudad a través de su gastronomía.
Cada establecimiento elaboró una propuesta propia maridada con algunas de las referencias más representativas de la bodega — Cero by LAUS, LAUS Chardonnay-Garnacha, LAUS Rosado, LAUS Tinto Joven, LAUS Garnacha, LAUS Crianza y Blum by LAUS—, convirtiendo las calles de Barbastro en una extensión natural del festival.
La iniciativa nació con un objetivo claro: que quienes visitaran PolifoniK descubrieran también la riqueza gastronómica, comercial y cultural de Barbastro.
Una alianza que impulsa el territorio
Más allá del patrocinio, la presencia de LAUS en PolifoniK Sound responde a un compromiso con el territorio y con aquellas iniciativas capaces de dinamizar la vida cultural y social del Somontano. El festival vuelve a demostrar que la colaboración entre cultura, gastronomía, vino y turismo genera experiencias que trascienden los escenarios y dejan un impacto positivo en toda la ciudad.
Desde la fiesta de bienvenida entre viñedos hasta el último concierto del Recinto Ferial, pasando por el Escenario LAUS, el espacio Blum y la ruta gastronómica, la bodega ha acompañado una edición que ha vuelto a confirmar a PolifoniK Sound como una de las grandes citas musicales del verano en Aragón.
Porque cuando la música se encuentra con el vino y el territorio, el resultado va mucho más allá de un festival: se convierte en una experiencia que permanece en la memoria.