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La poda de la vid en invierno: el comienzo de un nuevo ciclo vegetativo

Conocer el viñedo y los secretos de la viticultura durante todo el ciclo vegetativo resulta fundamental, ya que de ello dependerán la calidad y la expresión de nuestros vinos. Por ello, es importante cuidar cada una de las tareas propias de cada estación, para garantizar la salud de la vid durante todo el año. Hoy te contamos en qué consiste la poda de invierno, pero ¿sabes por qué es tan importante?

¿Qué es y para qué sirve la poda de invierno?

La poda de invierno consiste en cortar los pámpanos una vez agostados dejando una serie de yemas fértiles y productivas que darán lugar, cada una de ellas, a un nuevo brote con sus correspondientes racimos. Supone uno de los tratamientos más importantes que se realizan en el viñedo durante el año y, sin duda, la labor que requiere, además de atención, sensibilidad y respeto, una gran experiencia y sabiduría.

Desde el departamento de Viticultura de LAUS tienen claro que es el paso más relevante y la decisión más significativa del ciclo del viñedo, pues de su buena ejecución dependerá la futura cosecha. Por ejemplo, en los viñedos más jóvenes, es la manera que tiene el viticultor de dar forma a la planta, mientras que en los viñedos adultos y productivos sirve para regular la cantidad de uva producida y garantizar su calidad en la próxima vendimia.

¿Por qué se realiza en invierno?

La poda se realiza durante el período invernal porque es en este momento en el que la planta ha completado su ciclo productivo. En esta fase, la vid ya ha perdido las hojas y los pámpanos están completamente agostados, es decir, las ramas verdes ya se han lignificado y se han convertido en madera. Además, a nivel interno, la planta ya contiene en su interior toda la información genética para crear los nuevos brotes.

Por otro lado, el frío también tiene una gran influencia sobre la cepa en esta etapa. Por eso, debemos esperar a las bajas temperaturas para comenzar a realizar la poda. De este modo, evitaremos el riesgo de infección de la planta durante los días posteriores al corte hasta que cicatrice, pues los cortes son un foco de infección por patógenos y gracias a las bajas temperaturas se minimiza su desarrollo y propagación.

La poda, una tarea que requiere constancia, nunca prisa

Así como es importante elegir del tipo de poda según la estructura de la planta, también lo es considerar aspectos como el potencial productivo de la parcela, la variedad de uva, la edad del viñedo, la cantidad y calidad de las vendimias anteriores y, sobre todo, la ilusión de obtener la uva de mejor calidad resulta fundamental durante la realización de esta tarea.

En el Somontano, realizamos las labores de poda dando prioridad a nuestras parcelas situadas en la zona sur, más tempranas en fechas de brotación debido a la menor altitud, y finalizaremos estas labores en las zonas más altas, donde se sitúan las variedades más tardías como el cabernet sauvignon o la garnacha. Con esta diferenciación buscamos evitar podar durante los periodos de nieblas invernales persistentes que suelen darse en la zona sur, ya que la humedad y la lluvia no son buenos aliados durante la poda, pues favorecen el ataque de patógenos y las enfermedades de la madera.

Por otro lado, la buena situación orográfica que tienen nuestros viñedos en zonas altas, bien ventiladas y fuera de las fértiles tierras del fondo de los valles hacen que la fecha de poda no se tenga que retrasar más de lo debido por riesgo de heladas primaverales.

Por su parte, en los viñedos adultos, y previamente a la poda, se realiza la prepoda, que consiste en realizar un pase mecánico con unos discos cortantes hidráulicos cuya misión principal es separar mediante corte los sarmientos de la espaldera. Labor que facilitará en gran medida la posterior tarea de poda llevada a cabo por el viticultor.

Máximo respeto por nuestro territorio

Y todo este trabajo lo hacemos con el territorio en el centro de nuestros pensamientos. Y es que la poda de respeto es la tendencia que desde ya hace años se ha implantado entre nuestros viticultores. Entender la planta como ser vivo que es, comprendiendo su biología y su forma de crecimiento. No alterar los flujos de savia para no obligar a la vid a realizar cambios bruscos de dirección de la savia y dejar madera de respeto en los cortes para evitar que los conos de desecación colapsen los brazos de la cepa son factores clave que han calado hondo entre los podadores. Estas consideraciones, intrínsecas en las prácticas ejecutadas ya por nuestros abuelos, se vieron alteradas por la influencia de las nuevas tecnologías y la llegada de las tijeras asistidas. Por tanto, volver a nuestros orígenes y el cuidado y la pasión por nuestro terruño, nos permitirá alargar la vida de nuestros viñedos, conservando y mejorando la herencia recibida.

Y si quieres seguir aprendiendo sobre los secretos de nuestra viticultura, recuerda que puedes venir a visitarnos todos los días. Porque el mejor modo de conocernos es desde la propia bodega y nuestro viñedo con vistas al Pirineo. ¡Te esperamos!

Publicado el 10 Dic 2020
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